viernes, 6 de mayo de 2011

cerca al oeste

Cada diez días es el mismo sueño. No sé dónde sucede; creo que es un hotel de la sierra en un pueblo pequeño. Una mujer muy joven y muy hermosa, desnuda, sentada en una cama cubierta con una sábana roja, lee frente a mí, en una hoja de papel A-3(lo recuerdo muy bien), uno de mis poemas (no sé cuál). Tiene los ojos empañados y me dice: "Es precioso, Luis, es precioso..." Repite esta frase continuamente, con una pausa de algunos segundos, y sin decir ninguna otra cosa.

Yo no me canso de oírla ni de mirarla, pero pasados seis años tengo que admitir algo de lo que me di cuenta al poco tiempo: dos o tres centímetros por debajo de la rodilla, sus bellísimas y largas piernas se transforman en patas que terminan en pezuñas de un marrón oscuro casi negro.

Entonces tengo miedo y quiero salir de la habitación, pero la habitación no tiene puertas ni ventanas. Me doy vuelta para no mirarla; quiero estar en mi casa, con mi familia, escribiendo en la laptop que esta en mi escritorio; busco un lapicero y un papel en mi bolsillo, pero cuando miro mi mano veo que no está, que el brazo termina en la articulación de la muñeca. La muchacha no ha parado de repetir la misma frase. La miro de nuevo y veo que sigue igual, pero su cabeza está invertida, y las lágrimas caen por la frente y por el largo cabello rubio que se derrama sobre los senos.

Me despierto físicamente enfermo, sudando y con deseos de no ver a nadie, ocupar mi tiempo en algo y estar solo y haya mucho quehacer, y me doy una ducha helada y pongo una canción de zep y me acuerdo de mi infancia, cuando rezaba.



2 comentarios:

Unknown dijo...

ohh chvre cancion xD JUJU

♥ LiSeTh ♥ dijo...

lo imagine!!!!!!!!!!!