viernes, 30 de julio de 2010

amigo


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Todo mundo quiere tener un amigo,
y pocos se toman la molestia de ser uno.



hdp's!

martes, 27 de julio de 2010

El primer 28 de julio desde que se fue el zambo

...El 5 de octubre de 2009, Cavero ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Edgardo Rebagliati Martins en el distrito de Jesús María, en Lima, aquejado por una septicemia a causa de la obesidad mórbida que padecía. Sus compañeros del medio artístico y hasta el presidente Alan García lo visitaron por la gravedad de su estado. El 'Zambo' Cavero falleció cuatro días después, el 9 de octubre, aproximadamente a las 12:55 pm ....

El sello particular del gran ‘Zambo Cavero’ fue esa voz grave y profunda que aceleraba los latidos del corazón y emocionaban a cuanta persona lo escuchó .

Este 28 el zambo nos está cantando desde el cielo "contigo peru" !



lunes, 26 de julio de 2010

33

El metro no llega. Josefina consulta el gran reloj digital que cuelga de la columna: 7:33. Es la tercera vez que lo hace y las tres veces el resultado ha sido el mismo. O se trata del minuto más largo de su vida o el reloj está descompuesto. Las demás personas, unas quince dispersas por la estación, parecen no darse cuenta. De nada. Sólo siguen esperando.

El calor es asfixiante en la estación. josefina imagina lo que sería salir a refrescarse, sentarse en la banqueta, disfrutar de la noche, de un cigarro y del recuerdo de Michael. Camina hacia las escaleras, pero a los pocos pasos se arrepiente: podría ser que mientras ella no estuviera llegara el metro. Las otras personas la observan. Josefina se pone nerviosa, le gustaría decirles que no la vean, que no tiene nada raro, que es una persona como cualquier otra esperando el metro, que de todos modos ya ni extraña tanto a Michael, que... No dice nada. Ocupa nuevamente su lugar, baja la mirada y espera.

Mete las manos en los bolsillos de su saco. Luego las saca y se truena los dedos. Luego las vuelve a meter y, de reojo, con mucho disimulo, checa el reloj del andén: 7:33. Sonríe. Si el reloj no está descompuesto, entonces él es quien lo está. Sólo para cerciorarse, le pide la hora a una mujer que se encuentra a su lado. Ella le da la hora, 7:33, y la espalda. Josefina permanece inmóvil. Contempla a la mujer y a las demás personas, quienes actúan con naturalidad. O mejor dicho, no actúan; esperan. ¿Será que de verdad no se han dado cuenta? Josefina insiste. Oiga, ¿está segura de que son las siete con treinta y tres? La mujer ni siquiera se da la vuelta, únicamente levanta el brazo para que José pueda leer por sí mismo la hora. Gracias. Son las 7:33.

El metro no llega. Después de una acalorada discusión interna sobre la posibilidad de que haya vida más allá de la muerte, Josefina levanta la mirada y la conduce muy despacio hacia el gran reloj digital. Por un instante, apenas una fracción de segundo, los números rojos desaparecen. Lo que sucede enseguida es casi simultáneo, a una velocidad espeluznante: el reloj marca las 7:34, Josefina oye que el metro se aproxima, la mujer se vuelve y lanza un grito, un hombre que está a unos pasos de la mujer deja caer el periódico abierto y empalidece, las llantas se bloquean en un desesperado intento por frenarse y el metro cierra los ojos.

El periódico desciende lentamente, en zigzag. Antes de que toque el suelo, Josefina alcanza a agradecer que el metro al fin haya llegado: con semejante espera, ya se le estaban quitando las ganas.

domingo, 25 de julio de 2010

Lynyrd Skynyrd - Descarga

Historia: Lynyrd Skynyrd es un grupo de hard rock estadounidense, descrito por Stephen Thomas Erlewine (All Music Guide) como "el grupo definitivo de rock sureño, fusionando la potencia saturada del blues-rock con una imagen sureña rebelde y la arrogancia del hard rock".[1] El grupo adquirió importancia durante los años 70, bajo el liderazgo del vocalista y compositor principal Ronnie Van Zant, hasta su muerte en 1977.


Género(s):
Rock sureño
Hard rock
Blues

Tracks:
Sweet Home Alabama
Gimme Three Steps
Love Is Gone
Simple Man
Saturday Night Special
Swamp Music
The Ballad of Curtis Loew
Call Me the Breeze
Comin' Home
Gimme Back My Bullets
What's Your Name
You Got That Right
All I Can Do Is Write About It [Acoustic Version]
That Smell
Free Bird [Live]

Descripcion del archivo:
Compromido .RAR
Peso: 70.3 MB (73,796,125 bytes)
Audio: 128 kbps

Algunas de las canciones del disco.
Escucha si no estas convencido(a) aun.



Link:
MU: http://www.megaupload.com/?d=UA9XQ1PX

MIRROR:
DF: http://depositfiles.com/files/4zy0k0e1n

Son contraseña.

Todo subido por mi , espero les guste.

viernes, 23 de julio de 2010

Schaf

Me cansé de rogarle. Hay veces en que ocurre eso, que por mucho que corras, te ves incapaz de avanzar, como en un sueño. Y todos tus esfuerzos no hacen más que multiplicar los obstáculos, que se crecen tanto como tu obstinación, más que tu testarudez, en una secreta conexión mágica.

Ella y yo somos tan diferentes como el blanco y el negro, dos colores demasiado extremos, demasiado contundentes para ser considerados colores. Y ninguno de los dos aspirámos a ser grises; más bien, eso quiero suponer, mesclarnos, a cuadritos, a franjas, negro sobre blanco, o blanco sobre negro, no importa demasiado, como las letras que voy trazando en mi laptop, y quizás, ¿quién sabe?, llegar a convertirnos en un soneto, en una inmortal poesía de amor.

Pero era inconcebible, ya desde el principio. El negro y el blanco pueden aliarse, contrastarse, competir, pero no pueden entenderse. Era la lucha del "oh" contra el "gr". No éramos ni siquiera dos personas, nada más que dos ideas. Ella, demasiado obstinada, hasta llegar a olvidar por qué valía la pena ceder. Yo, demasiado idealista, hasta llegar a olvidarme de que los sueños precisan de alguien de carne y hueso que los sueñe. Y de que hay muchos tipos de sueños, no todos confesables, no todos espirituales.

Y así será. Condenados un tiempo a entendernos y a no entendernos, a ser capaces de ver, con poca claridad , los defectos del otro. Complementarios, pero sólo para escenificar una gran tragedia, como el iceberg y el Titanic. Ambos, demasiado orgullosos como para reconocer que ninguno de los dos tiene razón. Y a la vez, servír para ser un ejemplo para los demás; triste destino. El objeto incontenible y el objeto inamovible, nacidos juntos y predestinados a lo que espero no sea un experimento mental.

Starcraft 2 - Descarga Version BETA





Esta es la version Beta de Starcraft2 "Wing Of Liberty" para jugar en campañas


Capturas de pantalla:






1ªDescargar la beta

Parte 1 http://www.megaupload.com/?d=FCP9I5S7
Parte 2 http://www.megaupload.com/?d=4AYBBFUL
Parte 3 http://www.megaupload.com/?d=HMHR3DO9
Parte 4 http://www.megaupload.com/?d=SUL0XK8U

Contraseña: www.sc2peru.com
Uploader:f.e.a.r.

2ºActualiza completamente el Starcraft2

Aclaración: Esto se hace abriendo el Exe que se crea luego de la Instalacion

3ºDescargar el cache

Descarga: http://www.gamer-zone.com.ar/starcraft/descargasforo/Gamer-Zone.com.ar Cache.rar

En Windows 7/Vista ponemos los archivos en el siguiente directorio:

C:\Users\Tu_Nombre_de_usuario\AppData\Local\Blizzard Entertainment\Battle.net\Cache

En Windows XP los ponemos en:

C:\Documents and Settings\Nombre_de_usario\Local Settings\Application Data\Blizzard Entertainment\Battle.net\Cache


4ºDescargar launcher

Una ves que hayamos actualizado el SC II, tienen que bajarse este archivo, que contiene la ultima versión de la IA (V 6.0) con sus distintas ramas, un pack de mapas, Lazylauncher 2.0, y el Beta-Launcher V0.20
http://www.mediafire.com/?ydd4zxwqwzn


5ºAbrir Launcher y configurarlo




6ºJUGAR!!!!


Fuente: http://www.gamer-zone.com.ar

jueves, 22 de julio de 2010


Acepté ver la colección de muñecas sólo por cortesía, no porque me interesara. La vieja nos había rebajado el precio mas de lo usual y podíamos quedarnos con el vuelto y eso me hacía sentir comprometido.

Su casa era humilde, pero lucía ordenada y limpia. Había jarrones con flores frescas, varias imágenes religiosas colgaban de las paredes y una radio antigua descansaba en un rincón. Desde el principio el lugar me resultó sombrío, aunque no pude precisar el motivo.

Nos levantamos del sillón forrado de plástico y nos dejamos conducir por un estrecho pasillo hasta una puerta cerrada con llave. La vieja abrió y entramos en una habitación poco iluminada. El penetrante olor a perfume de violetas hizo que se me revolviera el estómago. Entre las sombras distinguí a las muñecas. Había de todos los tipos y tamaños. Algunas se apretujaban en los trapos que cubrían las cuatro paredes, otras se encontraban arrinconadas en una mesa, recargadas contra la pared o sentadas en el piso apoyándose las unas en las otras.

La vieja no ocultaba su orgullo.

-Aquí están mis nenas- dijo.
-Es impresionante- afirmé fingiendo entusiasmo-. ¿Cuántas tiene?
-No estoy segura. Hace mucho tiempo que perdí la cuenta, pero seguro son más de mil.

Caminamos entre esa multitud de rostros infantiles. Nuestra anfitriona corrió las cortinas para aclarar un poco el cuarto. Vi cientos de niñas rubias y morenas, de trapo y de plástico, con el pelo lacio o rizado, con sus zapatos brillantes, sus pulcros baberitos y sus vestidos impecables.

Esta es una de las primeras que tuve- dijo la vieja señalando una muñeca llena de encajes en cuyo inexpresivo rostro se advertía el brillo de la porcelana-. Mi papá la mandó traer directamente de la capital cuando cumplí diez años. Y esa otra, la que tiene la falda bordada, me la regaló mi hermano Francisco cuando estuve enferma. Eso fue en el año... Déjeme recordar...

La fragancia de violetas resultaba intolerable. Me sentí mareado, pero no quise interrumpir las explicaciones de la vieja, quien hablaba sin parar sobre su colección Yo miraba sin ver, paseaba la vista sobre la mesa de cuerpecitos inertes que ella había ido acumulando a lo largo de los años y de quienes se expresaba con tanta familiaridad. Entonces, fijé mi atención en dos de las muñecas, las cuales se distinguían del resto por su absoluta falta de gracia. Eran dos muñecas con los brazos torcidos, el pelo maltratado y la cara triste.

Me acerqué para observar aquellas horribles figuras. Ambas estaban vestidas de azul y llevaban listones rojos en la cabeza. Parecían fabricadas de cartón o de arcilla sin cocer. La boca se abría para formar una mueca ridícula. Al aproximarme más noté que las dos presentaban oscuras perforaciones en el lugar donde deberían ir los ojos y la nariz. Fue entonces cuando, percibí, mezclado con el aroma de las violetas, un peculiar hedor, una exhalación putrefacta. Retrocedí aterrado.

Murmurando una excusa, salimos de la habitación. Al pasar por la sala tomé la bolsa y, sin mirar atrás, me lancé a la calle a toda prisa. En el cerebro resonaban con insistencia las palabras de la vieja: "Aquí están mis nenas, aquí están mis nenas ".

miércoles, 21 de julio de 2010

Shadows in the moonlight


Nunca antes una mujer me había llamado tanto la atención. Pretendí que no era cierto, pero antes de que me diera cuenta me encontré regresando sobre mis pasos hasta que estuve de nuevo frente a ella. Había algo en su rostro, algo que me sedujo, algo como el silencioso reflejo de una pena. No supe por qué se encontraba allí. No anduve hurgando en su interior para saber razones.

Sin poder resistir el trazo suave con que dejaba que el frío le ganara el cuerpo, la subí a mi auto. Nos dirigimos rumbo a mi casa y durante el trayecto su peso se recostó contra mi hombro.

Sus ojos color miel permanecieron fijos en algún lugar del techo mientras preparé la cena. Le conté del barrio donde nací, de mis estudios -tan inútiles como mis sueños- y también de mi gusto por coleccionar latas de cerveza. Le mostré mi última adquisición: un envase traído del Asia. Le conté los detalles con tanto entusiasmo que hice variados ademanes hasta que mis dedos le acariciaron el rostro y le obligaron una sonrisa.

Cautivo de sus labios, la besé. Apreté su cuerpo contra el mío hasta que sus pezones endurecidos se clavaron en mi pecho. Terminé haciéndole el amor furiosamente, como un lobo encadenado y sin consuelo.

A la madrugada, ellos nos interrumpieron el descanso. Fue horrible. Los policías patearon la puerta y traían sus armas en la mano. Quise detenerlos pero era tarde. Sabían mi nombre y al parecer alguien me había visto cuando la subí a ella al auto. Me tiraron al suelo y me amenazaron. Afirmaron que ella estaba muerta. La miré nuevamente y volví a sentir que era bella como un ángel.

-Los ángeles no mueren, sólo duermen profundamente -grité entristecido, sabiendo que no entenderían.

Cuando tomaron su cuerpo para subirlo a una ambulancia me alteré y me golpearon.

Han transcurrido los años y no la olvido. No puedo entender qué pasó. Era la primera vez que me ocurría una cosa así en todos los años que trabajé en la morgue.


"El amor es abstracto, sólo la locura y el pecado hacen resaltar sus infinitos colores."

Una vez al año, no hace daño "Necroturismo".

"Nadie enciende una lampara y la pone en un sitio oculto, ni bajo el celemín, sino sobre el candelabro, para que los que entren vean el resplandor." LUCAS 11,13

La noche ha caído, la luz de la luna baña a ángeles, serafines y vírgenes de mármol sobre mausoleos y tumbas que datan de más de 100 años y que ahora son parte de una nueva tendencia turistica.

La gente ha tomado un interés inmenso, el necroturismo va despertando con fuerza, muchos son atraídos porque piensan que pueden ver apariciones sobrenaturales, pero también todos quieren apreciar la rica belleza de la escultórica mortuoria que hay en un cementerio.

Hurgando un poco en la internet sobre la primera o primeras referencias existente sobre esta nueva aficion turistica me mando hasta el año 1885. Palermo, Italia.

El afamado escritor francés Guy de Maupassant, autor de decenas de relatos de terror y parte fundamental de la literatura fantástica universal, visita el cementerio de los Capuchinos en las catacumbas bajo el convento de Vía Capuccini. Los cadáveres colgantes, con sus sobrecogedoras muecas acartonadas y, sobre todo, los bebés momificados que yacen dentro de antiguas cunas en un sueño eterno perturban los pensamientos del literato y le abocan a una espiral de depresión y oscuras reflexiones sobre la muerte. Seis años después, el 31 de diciembre de 1891, Maupassant escribe: «La muerte es inminente y yo estoy loco». La noche del día 1 intenta suicidarse y finalmente fallece horas más tarde en una clínica de la calle Passy, en París, sin haber recobrado el conocimiento.

Es evidente que Maupassant, a pesar de su incontable talento y su brutal influencia literaria a lo largo de dos siglos, estaba algo loco. Pero lo cierto es que su idea de visitar las catacumbas de los Capuchinos no cayó en saco roto, alcanzando el nivel de punto de interés turístico inevadible. Y es que sólo hay que contemplar imágenes de aquél sótano en el que los cadáveres de los ricos que podían permitírselo yacen embalsamados por los monjes desde el siglo XVII (los dejaban secar en una cueva durante ocho meses y luego, tras sumergirlos en vinagre, los dejaban al sol para que su piel se curtiera) y darse cuenta de lo macabro que debe de ser recorrer aquel escenario. El número de cuerpos asciende hasta casi 8.000 y, a pesar de que las tropas norteamericanas saquearon los ojos de cristal de muchas de ella durante la Segunda Guerra Mundial, quedan algunos ejemplares que dan escalofríos, como el de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, autor de Il Gattopardo o el de la niña de dos años que fue momificada en los años 20 y aún hoy se conserva prácticamente intacta.


Fotos: El cementerio de los Capuchinos.