...Hace algunos días que mis sueños no me llevan a ese lugar. Por más de que trato no los puedo controlar. El tiempo, los espacios, las personas. Todo es muy confuso. Todo empezó en un sueño. Recuerdo que caminaba con mucha prisa, tenía que atravesar la ciudad, así que utilicé el tren. Cuando estaba a punto de abordar, un rostro se plantó ante mí, me analizaba, estaba como perdido, trataba de pasar pero me lo impedía, al final, la gente que estaba detrás suyo lo empujó tanto que lo perdí de vista, también recuerdo que intentó reingresar al vagón, pero afortunadamente se fue. Al día siguiente soñé de lo más natural, el hombre que amo anónimamente me mando un mensaje al celular, vino a buscarme y hacerme el amor, lo gozamos hasta que desperté, aun con sudor en la piel, aun con sabor a sexo en la carne.
Fui a la universidad, presente los trabajos que tenia y regresé a casa, vi un largo maratón de cine con mi mejor amiga y dormí. Esta vez no soñé nada, aun estaba cansada de tanta irrealidad. Al día siguiente empezó la pesadilla, en mis sueños iba a bailar, con mi hermana y una amiga, yo estaba en el bar cuando ellas ingresaron, yo besaba al hombre platónico cuando vi al tipo que me había analizado, el tipo entró con un amigo, era mi sueño, él se estaba metiendo en mis territorios, analicé la situación, yo lo aborrezco, pero nuestros sueños se mezclan, él tiene el poder de encontrarme en sus sueños, así que yo puedo alejarlo de los míos. Decidí esconderme, y mientras él me buscaba yo me dejaba querer por una fantasía que por desgracia aun no encuentro en la realidad. El sujeto se fue.
Al día siguiente era completamente feliz, podía eliminar de mi sueño a la molestia esa. Al día siguiente, en la universidad las chicas sólo hablaban de las rebajas en una nueva tienda en miraflores, no tengo idea de cómo afectó eso a mis sentidos pero esa noche me soñé en la tienda, la ropa estaba muy linda y casi regalada, compré un par de vestidos, unas botas, un pantalón, dos sacos, tres carteras, cuatro tangas y un camisón, no suelo hacer eso en la realidad, pero al fin y al cabo era un sueño. Cuando estaba formada en la caja, el tipo nefasto se plantó junto a mí, yo llamé al policía y lo sacaron, luego me siguió hasta un lugar que no recuerdo y pedí que lo echarán del sitio, el tipo me empezaba a divertir.
Abordé un taxi, asumí que el individuo aquel me seguiria y en efecto abordó un auto que nos siguió, así que caminé a propósito hasta un parque que me agrada. Al final pensé que sería bueno dejarlo conocer un poco de mí antes de eliminarlo de mis sueños, dejé que estuviera a mi lado, contesté lo que él deseaba escuchar, y por un par de horas lo hice feliz, hasta lo besé. Lo cite para el sueño de hoy en el mismo parque.
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