Esta misma mañana, hace unos momentos, encontré un cadáver en la maletera de mi auto. Al espanto, le siguió el gesto instintivo de soltar con violencia la tapa y retroceder unos metros. Con el pulso acelerado, me acerque hasta el carro y conté hasta diez, incrédulo, antes de abrir la maletera nuevamente.
No había dudas, era un cadáver. Bastante desfigurado el rostro, con sangre todavía fresca que se deslizaba por la alfombra hacia el guardabarro izquierdo. Un muerto desconocido. Jamás había visto esa cara, ese torso pálido, esas piernas largas y velludas flexionadas con torpeza, seguramente por el homicida que colocó el cuerpo en la maletera. Un hombre semidesnudo (apenas unos calzoncillos y unas medias) de unos cuarenta años, con una herida sangrante, tal vez de un balazo, en la sien derecha, y varios hematomas y en mi auto. En el auto que todos los días utilizo para ir a la oficina. En el autol que ha permanecido toda la noche en el garage.
Ahora recuerdo que abrí la maletera para cerciorarme de que no habían olvidado cargar la gata como alguna vez sucedió.En el taller, entonces pienso, me entregaron el auto ayer, a última hora.
¿Y si el homicida es alguien del taller? ¿Y si el cadáver estuvo toda la tarde y la noche en el baúl? Sin embargo, parece sangre fresca. ¿Y cómo s yo si es sangre fresca?
Primero creo que lo mejor es avisar a la policía. Después creo que no será fácil explicar el hallazgo. Necesitare un abogado. Y entonces, me acuerdé de un amigo de la universidad.
Después de cerrar por segunda vez la maletera, abrí la puerta que comunica al garage con el living. Y en el living encontre, con horror, una camisa y unos pantalones que no son mios, los levate del piso para comprobar, también con horror, que están manchados con sangre.
A esta altura deje de pensar en la posibilidad de llamar a la policía. Sobre todo cuando sigue las gotas de sangre hasta el dormitorio donde mi mujer todavía descansa.
-¿Por qué volviste?-me pregunto.
-Encontré un cadáver en el baúl del coche- (se lo dije con horror)
-Ah,¿era eso?-contesta ella- pensé que te habías olvidado del resumen de la tarjeta de crédito. Ah...y no te olvides que hoy vence la luz y el teléfono.
-Encontré un cadáver...! -Le dije con mas firmeza.
Te escuché-(dijo ella, inmutable)- la semana pasada fue un ahorcado en el jardín, hace tres días un ovni al anochecer.
¿Acaso piensas que estoy loco?
Te creo, Te creo-mientras me da un abrazo- pero sucede que hay tantas cosas urgentes que solucionar en esta casa.
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